- Prevención primaria: evita la adquisición de la enfermedad, previniendo la enfermedad o daño en personas sanas.
- Prevención secundaria: va encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces en los que el establecimiento de medidas adecuadas puede impedir su progresión.
- Prevención terciaria: comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento y a la rehabilitación de una enfermedad para ralentizar su progresión y, con ello la aparición o el agravamiento de complicaciones e invalidades e intentando mejorar la calidad de vida de los pacientes.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
- Prevención
primaria: algunas medidas pueden ser el uso de preservativo para prevenir el
VIH, la vacunación para evitar la adquisición de infecciones como la gripe o
varicela o la mera educación sanitaria para asegurar en la población unos
hábitos saludables que alejen las enfermedades, como campañas antitabaco para
prevenir el cáncer de pulmón o campañas de instrucción sobre la alimentación
para evitar la obesidad. Es decir, básicamente se trata de actividades de
protección y promoción de la salud.


- Prevención secundaria: algunas medidas son la captación temprana de casos mediante controles periódicos, sobre todo en edades con más tendencia a padecer enfermedades como la vejez o la edad preescolar, o el tratamiento de la hipertensión arterial en sus estadios iniciales realizando un seguimiento del paciente con exámenes periódicos, para controlar la evolución y detectar a tiempo posibles secuelas. Ejemplos de estas medidas son la mamografía en mujeres en edad madura para el cribado del cáncer de mama, la prueba de sangre oculta en heces para detectar cáncer colorrectal o la prueba del talón en recién nacidos para la detección precoz de fenilcetonuria o hipotiroidismo.


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